domingo, 29 de julio de 2012

“¿Dónde estaba Dios?”


Más nos valdría que nos preguntásemos dónde estamos nosotros, qué enfermedad incurable es ésta que no nos deja inventar una vida diferente, con dioses, si así lo quieren, aunque sin ninguna obligación de creer en ellos. La única y auténtica libertad del ser humano es la del espíritu, un espíritu no contaminado por creencias irracionales y por supersticiones tal vez poéticas en algún caso, pero que deforman la percepción de la realidad y deberían ofender la razón más elemental.




José Saramago;
14 de mayo de 2009

Texto extraído de su su blog.