martes, 4 de septiembre de 2012




6 comentarios:

Aida dijo...

¿Sabéis? Últimamente he estado sufriendo una lucha interna, después de haber sido criada en una familia religiosa, entre el ateísmo y el agnosticismo.
Abandonando todas las enseñanzas que me han dado mis padres (Sobre religión) quería llegar a un punto completamente basado en la razón, pero no sabía cuál de las dos opciones era...
Al final, he llegado a la conclusión de que lo mas humilde es el agnosticismo. ¿Por qué? lo explicó muy bien Soren Kierkegaard: "Hay dos formas de engañarse. Una es creer lo que no es cierto; la otra es rehusarse a creer lo que es cierto."

El problema del ateísmo es que rechaza de entrada todo de lo que no se tiene evidencias, pero esto hace que se convierta en un filtro demasiado restrictivo y que, quizá, no deje pasar toda la verdad.

No creo en Dios porque no tengo pruebas de su existencia, pero no puedo creer en su inexistencia si tampoco tengo pruebas de ella; por eso creo que lo más humilde es estar expectante y ser crítica con las circunstancias.

El problema del ateísmo es que se queda en la primera cuestión: como no hay evidencias de la existencia de Dios, debe no existir. Tampoco hay evidencias de que existan los extraterrestres o los universos paralelos pero no se cierran a la posibilidad.
Después de tantos años de lucha entre religión y ciencia se ha llegado a 2 puntos extremos, los creyentes a ultranza que niegan todo lo científico y los científicos que niegan todo lo que esté relacionado con la religión. No debemos olvidar que todo son etiquetas y que tendríamos que tener una mente crítica ante todos los temas que se nos presenten.

No sé si he sido capaz de explicarme... lo que vengo a querer decir es que, aveces y sólo a veces, quizá deberíamos coger los dos puntos de vista y valorar. Lo que está claro que no podemos hacer es encasillarnos en un cubo y negarse a salir de ahí porque, no olvidemos, que eso es lo que lleva haciendo la religión siglos; no podemos caer en el mismo error, porque lo único que estaríamos haciendo es cambiar la sociedad de bando pero no de situación.

Espero haber servido de algo con esta repentina disertación filosófica jeje
Un saludo.
Aida.

asimov dijo...

Me ha gustado mucho tu discurso/comentario, no lo comparto; ya que me considero no creyente. Desde mi humilde opinión quien afirme la existencia de algo deberá demostrarlo. El universo es demasiado maravilloso para haber sido creado...

salu2.

Aida dijo...

Me parece una opinión digna la tuya, aunque yo tampoco comparto eso de que si alguien cree en algo debería demostrarlo. Porque al fin y al cabo, siendo ateos también tenemos unas creencias; creemos en que no hay lo que otros creen que sí hay... Por esa regla de tres estamos en las mismas, porque no podemos demostrarlo.

Como la discusión entre existencia o no de Dios va a estar siempre abierta, posicionarme en uno de los dos extremos me parece arriesgado...

Me alegro que te haya gustado mi comentario =)
A mi, me ha gustado tu blog jeje

Un saludo.

Ateo dijo...

Aida
Personalmente nunca he entendido este tipo de neutralidad en principio tan teóricamente equidistante, ya que en realidad destila un fuerte olor a religión monoteísta y esta visión agnóstica está totalmente contaminada por la teología cristiana. Me explico. Creo que reduces el problema del teísmo a una única ecuación. La existencia o no de Dios, imagino ya que hablas castellano que te refieres a un ente claramente judeo-cristiano. Por tanto dentro de esta aparente neutralidad ya has acotado subjetivamente la divinidad y entonces has eliminado de facto la miríada de dioses inventados por las fértiles y alucinadas cabezas de dementes y embaucadores de toda época pero eso sí pertenecientes a otras culturas. Porque yo no te supongo dubitativa en cuanto a la posible existencia real de Zeus, Thor o Huitzilopochtli por poner algunos ejemplos. O ya puestos, imagino que tampoco eres capaz de argumentar de forma seria que careces de elementos de juicio válidos y suficientes sobre la existencia o no de Papa Noel, las hadas, los elfos o los duendes y que por tanto en tu estricto agnosticismo debes limitarse a no plantear la cuestión y vivir en una perpetua duda sobre la realidad de dichos personajes.
En resumen, pienso que el agnosticismo no es en realidad más que el mantenimiento (un tanto cobarde) de los lazos afectivos con el absurdo diosecillo de nuestra infancia.
http://diario-de-un-ateo.blogspot.com.es/2012/07/reflexion-sobre-el-agnosticismo.html

asimov dijo...

"quien afirme la existencia de algo"

yo no afirmo la existencia de nada.

salu2.

Rawandi dijo...

Aída, para ser 'agnóstico' (o sea, neutral) respecto a cualquier hipótesis, ambos lados de la balanza (el pro y el contra) deben estar a la misma altura. En el caso de la existencia de Dios ese equilibrio no se da, pues aunque no hay pruebas 'a favor' de su existencia sí que las hay 'en contra' de su existencia.

Me explico: Dios es un espíritu, es decir, una mente sin cuerpo. Todo el saber científico acumulado nos indica que las mentes requieren un soporte material (en el caso de la mente humana, un cerebro funcional muy complejo). Dado que el acervo científico aporta evidencia en contra de la existencia de Dios y de cualquier otro espíritu (ángeles, demonios, duendes, fantasmas, etc.), la única postura razonable es la negación provisional, o sea, el ateísmo provisional.

Un saludo