lunes, 12 de enero de 2009

La verdadera religión.

A propósito de milagros, os referiremos lo ocurrido en Nápoles a fines del siglo XVIII, cuando las tropas de la primera república francesa entraron en aquella ciudad. Existía en aquella ciudad la imagen milagrosa de una Virgen que solía llorar, y habiendo visto este prodigio muchos oficiales y soldados franceses, el jefe que no era tonto, con objeto de mostrar a todos que aquello era una farsa, hizo trasladar la imagen al cuartel general, y examinada que fue, resultó tener en la cabeza un hueco, en el que se colocaba una esponja mojada, la cual era oprimida poco a poco por una máquina del estilo de la de un reloj , a la que se le daba cuerda.El aparato,estrujando paulatinamente a la esponja, hacía salir el agua en forma de lágrimas por unos pequeños agujeros, y realmente parecía que la imagen lloraba. A los reverendos padres no les gustó la curiosidad del general, y cuando llegó la época del milagro anual de la licuefacción de la sangre de San Jenaro, resultó que la sangre que se conserva en un frasco de cristal, no quería liquidarse, o sea ponerse roja y transparente, continuando negra y opaca.


Esto dio lugar a excitación entre el pueblo napolitano, llegando a temerse un levantamiento contra los franceses pues los curas hicieron correr la voz de que Dios no quería hacer el milagro por culpa de ellos. El general, quien, como ya hemos dicho sabía perfectamente a qué atenerse acerca de los milagros, mandó por los curas de la Iglesia de San Jenaro, y les informó de que, si al día siguiente no se ejecutaba el milagro, serían juzgados todos ellos por un Consejo de Guerra como gente que trataba de promover una sublevación contra las tropas francesas. Excusamos añadir que al siguiente día la sangre se puso tan roja y transparente como sí los franceses se hallasen a mil leguas.

Ibarreta C R.H.- "La religion al alcance de todos" 1887.

2 comentarios:

It / Señor de Xibalba dijo...

En conclusión: Si eres comandante frances puedes ser Dios.

Ja, saludos.

asimov dijo...

Cuando tu cuello peligra, te dejas de tonterias y vas a lo práctico, por si acaso...

salu2.