jueves, 22 de mayo de 2008

Sin la desigualdad de la propiedad no hay sociedad, y la desigualdad en la propiedad no se puede mantener sin la religión. Pues la desigualdad, y con ella la socie­dad misma, sólo puede existir cuando la quiere un Dios y cuando se ofrece al hombre la perspectiva, en el más allá, de una distribución de bienes distinta a la que rige en este mundo.

Napoleón Bonaparte(1769-1821)

2 comentarios:

paranoide aliterado dijo...

Este Napoleón ciertamente le daba a la sesera. Por suerte, la desigualdad actual en el llamado "primer mundo" casi siempre se mide en términos de lujo; los niveles dignos de subsistencia están prácticamente asegurados para el 90% de la población de los países avanzados. Además, hoy día a uno lo determina el entorno, y no el pertecener al primero, segundo, o tercer Estado (en términos del Antiguo Régimen, del que despertó Francia con la Rev. Francesa).

Por todo ello, la religión es cada vez más transparente.
En cuanto a la desigualdad de la propiedad... hay casos y casos, pero creo que en términos generales es positiva. ¿Para qué vas a estudiar y trabajar si lo que consigas con tu sudor no te sea reconocido como tuyo? El premio para el vencedor es justamente diferenciarle del que no lo es. No hacerlo sería como unas olimpiadas sin podio ni medallas.

PD: Asimov rules

asimov dijo...

La religión contribuye, fomenta y mantiene esa desigualdad social.

salu2.