jueves, 26 de julio de 2007

El cristianismo es platonismo para el pueblo

En el siglo V a.C. ya enseñaba Crítias en su Sísifo que los gobernantes habían inventado a los dioses con la intención de gobernar mejor a los ciudadanos, haciéndoles creer en un policía interior (Freud lo llamará “Über-Ich”) ante el cual no podrían ocultar sus delitos ni pensamientos. Poco después, hacia el 400 a.C., Platón escribirá La República (Politeía), donde nos contará lo que son las “mentiras necesarias” (414b-d): el hombre de Estado tiene que inventar “mentiras nobles” para persuadir a los ciudadanos y que sean buenos. Inmediatamente pasa a narrar el Mito de las Edades (415a-d) y termina su libro sobre cómo fundar y dirigir el Estado perfecto con el Mito de Er (614b ss), en el que tal personaje muere, permaneciendo su cuerpo incorrupto, resucita y nos cuenta cómo es el más allá, la manera en que las almas inmortales de los buenos van hacia arriba a recibir dichas y las de los malos hacia abajo a recibir castigos. Por algo dijo Nietzsche que “el cristianismo es platonismo para el pueblo”.



Y la gente aún sigue creyéndose el cuento, y sigue flagelándose ... y la iglesia sigue frontándose las manos.

4 comentarios:

Daniel Santos dijo...

Cuanta razón tenia Nietzsche. Me encantó estudiar a Platon porque me ayudó a entender la esencia del cristianismo. Lo que nunca he entendido y nunca entenderé es como puede, gente inteligente que conoce todo esto seguir creyendo en un Dios.

asimov dijo...

"Cuando se les presiona, muchos cristianos educados de hoy día son demasiado leales como para negar el nacimiento virginal y la resurrección. Pero se sienten violentos porque su mente racional sabe que es absurdo, por lo que prefieren, con mucho, que no se les pregunte nada parecido."
Dawkins, dixit; y yo añado: simplemente no se lo plantean.

Tekitoi dijo...

Y en los institutos, donde se supone que la religión es optativa, nos cuelan a Platón como el gran filosofo de la historia de la filosofía. El caso, y esto es una de las consecuencias más graves de este trato que se le da al filósofo de las ideas (también es debido a que quiénes lo leen parece no saber descifrar su verdadera filosofía), es que me he econtrado con gente que se define como atea y materialista que adoran y alaban "la República" y a su creador.

Recomiendo, ya que estoy, la lectura de un libro de Michel Onfray, "Las sabidurías de la antigüedad. Manual de contrahistoria de la filosofía".

Salud.

César. dijo...

Hola, buen post.

Justamente estoy elaborando uno propio sobre este tema y me topé con tu blog. Procedo a agregarte.

Saludos.